Por darnos importancia y hacernos los sensibles estamos adoptando maneras, a mi parecer, algo peligrosas para el desarrollo de la libertad de las personas. Nos estamos convirtiendo en cosas (o mejor dicho, personas) que no somos, pero que “quisiéramos ser”. Por lo mismo luchamos contra fantasmas y se nos escapan las realidades, que antes honestamente creo que enfrentábamos de frente. En otras palabras nos ponemos nos tapamos los ojos con velos rosados, buscando el mundo feliz.
Nos hemos dejado llevar por una pseudosensibilidad humanística que traspasa fonteras; una tendencia intelectual de moda que parece de nenas muy al estilo de esas que salen en las series de ahora, de gente que ni siquiera sabe distinguir una broma de una metáfora o sarcasmo de orgasmo…. Activistas con atención de hurón.
Y que me callaría los dedos si eso sirviera realmente de algo.
Señores, eso no es “agarrar al toro por los cuernos”, eso es acercarse estúpidamente al establo, aún plagado de letreros de advertencia, pretendiendo que se le puede acariciar como a un becerro. Es peligroso.
El mexicano hasta hace poco se distinguía por su humor picante y atrevido, sus mofas a la muerte y su ingenio. Cualquiera podía hablar de lo que quisiera y todo era y podía ser motivo de burla, no era públicamente condenado, incluso en algunos casos era alentado ¿Recuerdan las calaveritas en el día de muertos? Unas frescas rimas sobre como la muerte se va a llevar a alguien, donde se hacen evidentes sus vicios, excesos y mal comprendidos hábitos.
Exactamente, la muerte que es uno de los temas tabues de muchas partes del globo, el mexicano se las había ingeniado para hacerla un chiste y con ello enfrentaba su mortalidad como algo inminente y vivía con dignidad y orgullo. Su gran logro
Los cartonistas y moneros se hacían famosos por hacer chistes de la pobreza, de la crisis, de los malos gobiernos, las tragedias, los desaparecidos, el narco y demás sinvergüenzadas.
Y ahora somos una sociedad que padece de síndrome premenstrual; no se puede decir nada por que todos se alborotan. Todo es políticamente incorrecto, incluso adjetivos calificativos, y todo genera ya lo que parece simulacros de levantamiento. Todo por que la “sociedad condena” y en realidad la “sociedad censura”
Así con el chiste del tal Platanito. No que yo esté en favor o en contra del ya famoso y divulgado chiste, pero ¿Si saben que es un payaso, y los payasos siempre son políticamente incorrectos?
El señor tiene un show por el cual la gente (cabe señalar que gusta de ese tipo de humor) paga por ver. Él no va por las calles con un megáfono aturdiendo los oidos con chistes de todo tipo. Hay un momento y hay un lugar y este payaso tiene (o tuvo) su lugar, y gratis no es.
Por lo tanto tiene un rango delimitado de acción (algo así como una explosión controlada). Si fuera tan malo el chiste, nadie se rie y por consecuencia el chiste no causa el efecto deseado y muere en ese mismo instante.
El culpable entonces fue, el que tomó el video y lo sacó del contexto, y más aún, lo promovió. Ese es al que hay que linchar; y pueden incluir en la lista a todos los que acudieron al show y se carcajearon en ese momento. El chiste seguía vivo.
Pero toda la enfurecida turba que provocó el hundimiento es la gente que sin siquiera ser afines al payaso (incluso hay quienes ni lo conocían y este primer acercamiento se les hizo ignominioso), personas fuera de los límites físicos e idiológicos de la función, condenaron y censuraron su humor por todo medio posible… Pero eso si, también estamos en contra de S.O.P.A.
Estoy de acuerdo, el chiste puede ser de mal gusto y herir suceptibilidades , sin embargo en la misma línea estan los chistes al respecto de Paulett y la disco y casino que se quemaron, como también tenemos los ancestrales chascarrillos a costa de los biafranos, los inditos, los campesinos, los gansosos, leprosos, tullidos, ciegos, paralíticos, idiotas… etcétera.
Pero, hay que acosar al payaso…. Hay que unirnos como “nación” para que el payaso sufra, hay que hacer marcha para que su show se cierre. Sin embargo no recuerdo a todos esos “afectados emocionales” unirse a la marcha que se hizo desde Sonora a los Pinos, o siquiera darle una torta a Sicilia (que es otro tema), pues de lo contrario nuestra nación no tendría tantos diputados, la violencia ya hubiera cesado, no habría hambre, los dirigentes de nuestro país serían otros, los pagos
serían justos, la burocracia sería cosa de libros de historia y ya no habría corrupción.
Pero si, el payaso tiene la culpa, por que en realidad es mucho más fácil lidiar con un ser pintarrajeado que con la impotencia.
El payaso tiene la culpa por ser un reflejo de nosotros mismos: Un payaso, un ser que vive solo por momentos y que se alimenta y funciona por lo que la gente le pide; el es vulgar por que la gente quiere que sea vulgar, es atrevido por que la gente pide chistes que rayen en lo insensible.
Somos unos desmemoriados hipócritas en un show callejero, donde todos disfrutan del espectáculo, todos vitorean, se enojan y aplauden en conjunto, sin embargo a la hora de pasar el sombrero, todo mundo se esparce y nadie pone un solo peso.
MoKa Mola



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